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5.- La mallorquinidad de Cristóbal Colón.

M uchas han sido las teorías o interpretaciones que se han presentado acerca del origen del descubridor de América, Cristóbal Colón. Las hipótesis que más se acercan a la realidad son las genovesas y las mallorquinas.
Así es, pero la teoría del origen genovés del descubridor de América puede refutarse fácilmente teniendo en cuenta que se basa en argumentos incoherentes y en documentación aprócrifa: según algunos historiadores, Cristóforo Colombo nació a finales de 1451, hijo de Doménico Colombo y de Susanna Fontanarossa; vivieron en Génova, donde el padre era guardián de la Porta dell'Olivella, hasta que se trasladaron, en febrero de 1470, a Savona, donde padre e hijo trabajaron en el oficio de tejedores de paño y taberneros, profesión que ejercieron a lo largo de toda su vida en su tierra natal.

El mayor argumento para rebatir esta hipótesis es que la cultura de Colón era extraordinaria para su época: escribía y hablaba en tres idiomas (latín, español y catalán), se paseaba por las casas reales de Europa con toda desenvoltura, hablando con los reyes de Inglaterra y Francia… El hijo de un humilde cardador de lana, desde el hogar modesto donde se crió no pudo haber tenido una educación tan fértil y copiosa.

Desde nuestra página, siguiendo los supuestos que propone la Asociación Cultural Cristóbal Colón, que se apoya en las conclusiones de importantes historiadores de todo el mundo, tenemos muchas razones para creer que el famoso descubridor nació en 1460, en Felanitx, Mallorca, siendo sus padres Don Carlos, Príncipe de Viana (hermano del rey Fernando el Católico) y la mallorquina Margarita Colón.
Esta teoría es la única en la que todos sus datos están en concordancia con la fuente histórica, o sea, con las propias manifestaciones que el Almirante de las Indias hizo a lo largo de toda su vida a través de sus escritos y los de sus biógrafos más cercanos, su propio hijo Fernando y Fray Bartolomé de las Casas.
Una de las pruebas que sostienen esta teoría es la nomenclatura con la que Colón bautizó diversos lugares geográficos con su propia lengua vernácula: el mallorquín. Por ejemplo, en la carta náutica que dibujó en el Puerto de Santa María en el año 1500, bautizó con el nombre de su madre la isla "Margalida" (Isla Margarita) y otro de los lugares fue nombrado "Boca de drago" (becerra).
Además, Cristóbal Colón, tal y como arroja un estudio del gran filólogo español Ramón Menéndez Pidal, escribía siempre en español (que fue la primera lengua que supo escribir) o en latín -un latín hispánico; cuando comete errores siempre son hispanismos-, nunca en italiano.

Es sabido que, mientras Colón residía en Portugal (período 1476-1485), antes de entrar en Castilla, en uno de sus libros, la Historia rerum ubique gestarum de Eneas Silvio (Pío II), edición de Venecia, 1477, escribió en 1481 una larga apostilla en español.
También, hacia 1495, cuando Colón volvió a España de su segundo viaje, leía la Historia de Plinio, traducida por Cristóforo Landino, Venecia, 1489, y anotaba en español en sus márgenes, incluso se repiten en esta lengua las mismísimas palabras italianas del texto impreso.
La correspondencia entre Cristóbal Colón y sus hermanos o el Padre Gorricio de Navarra está toda en español; esto evidencia que tanto Bartolomé como Diego Colón, ya antes de llegar a Castilla hablaban y escribían en castellano, nunca lo hicieron en italiano.

Menéndez Pidal también expone que su castellano era un poco aportuguesado; pero todos sabemos que el castellano, el portugués y el catalán provienen de la lengua madre, el latín, y tienen, a su vez, muchas palabras que son iguales o parecidas. Menéndez Pidal no debió tener en cuenta este hecho, que pudo haberle llevado a considerar el castellano como catalanizado y no aportuguesado. Así lo demuestra en muchas de las palabras que escribe: por ejemplo, siempre firma como "El Almirant" ("El Almirante" en castellano).

En relación al verdadero apellido del Descubridor, existe la evidencia de que no era ni Colombo ni Colón, sino Colom, con "m" final, tal y como se escribe en las zonas de habla catalana, como consta en los escritos del cronista del Rey Juan II de Portugal, Joao de Barros, en la carta del Conde Borromeo de 1494 en el colofón de la edición alemana de la Carta de Colón, impresa en Estrasburgo en 1497, en un anexo del Libro de Privilegios del Descubridor, en los asientos de las sumas pagadas a Colón por la tesorería de los Reyes y en una carta del Duque de Medinaceli al Gran Cardenal Don Pedro González de Mendoza, del 19 de marzo de 1493.
El misterio del origen de Colón podría deberse a que el almirante hizo un pacto de silencio sobre su identidad con Isabel II, a cambio de la concesión de unas tierras lejanas: el padre de Colón tenía que ser rey de Aragón, Colón se sentía como un hijo de un rey sin reino y las tierras que descubrió no llegaron a ser nunca suyas, tal vez porque Isabel la Católica no se imaginó nunca que esas tierras pactadas pudieran convertirse en todo un continente, lo que hubiese hecho más poderoso a Colón que al propio reino de Castilla y León.

Éstas y muchas otras razones, siguiendo los preceptos que la propia Asociación Cultural Cristóbal Colón expone, son las que nos llevan a considerar que el origen de Cristóbal se encuentra en Felanitx, Mallorca.


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