Añadir YoEscribo.com a la lista de favoritos Mapa del web Contacta con YoEscribo
Usuario Contraseña
Registrarme ahora

Capítulo anterior

Capítulo 28

Ver todos los capítulos
Siguiente capítulo

28.- Luis Ulloa, la catalanidad de Cristóbal Colón (Primera parte).


Luis Ulloa fue un historiador peruano nacido en Lima el 27 de septiembre de 1869. Por su carrera de Ingeniero, descolló en las Matemáticas y esta formación matemática le sirvió luego para sus investigaciones históricas, a las cuales dedicó la mayor parte de su vida. Fue director de la Biblioteca Nacional de Lima, y correspondiente de la Academia de la Historia de Madrid, además de miembro del Instituto Histórico del Perú.

Ulloa concibió la idea de rehacer la historia del descubrimiento de América en vista de las profundas contradicciones, deficiencias y desaciertos evidentes de algunos historiadores. A partir de esa época (principios del siglo XX), comenzó a reunir elementos con tal objeto.

Al cabo de veinticinco años de investigaciones, ofreció al público el resultado de sus estudios en un copioso volumen redactado en francés, Colomb, Catalan. La vraie genèse de la découverte de l'Amerique (París, 1927 -Colón, catalán. La verdadera génesis del descubrimiento de América-). La tesis ahí desarrollada por Ulloa sobre Colón y sus descubrimientos se expone con detención en EUIE, t. 65, págs. 925-926.

- La Patria de Colom con relación al descubrimiento de América .- En La Prensa , de Buenos Aires, núms. correspondientes al 1, 4, 11, 18, 25 de Enero, y 8 y 15 de Febrero de 1931.

- Noves proves de la catalanitat de Colom. Les grands falsetats de la tesi genovesa . París, sin año de impresión.

Ulloa mismo en un artículo publicado en Barcelona, y en La Veu de Catalunya , del 25 de Febrero de 1932, a propósito de su propaganda sobre la nacionalidad de Colom, dice textualmente: "Yo no pretendo todavía determinar con exactitud la familia a la que perteneció Colón, sino dejar consolidado plenamente su cuna catalana y destruir la tesis genovesa".

"Yo hago análisis y demostración científica, lejos de toda teoría preconcebida" ( Cristófor Colom fou català , p. 60 -Cristóbal Colón fue catalán-). Aquí reconoce que, para imponerse una teoría como la suya, es gran obstáculo "la fuerza de la tradición" y "tiránico el poder de las opiniones vulgarizadas" (pág. 61).

Para Madariaga, Luis Ulloa no es el indio despreciable de Astrana Marín, que le reprocha prejuicio catalanista; pero también reconoce y proclama que "cuando no entra en juego este prejuicio, Ulloa es útil y sus opiniones sobre las raíces catalanas de Colón merecen estudio" (Madariaga, Salvador de, en Vida... de Colón, nota 5.ª al cap. VI, en la pág. 599 de la 4.ª ed., 1947).

Sus teorías sobre Colón se encuentran en Historia de Cristóbal Colón , de Enrique de Gandía, págs. 60 y 85-91 y sobre todo, pág. 149.

El mejor estudio sintético de su teoría sobre el origen catalán de Cristóbal Colom (así escribe siempre él) lo publicó en el vol. VI, de la Historia Universal , publicada por el Instituto Gallach, de Barcelona, en 1932. En él dio cuenta erudita y detallada de las razones en que se apoya para usar la forma "Colom".

Muy noble y caritativamente, hace observar Soldevila (en Historia de España , III-27), que Ulloa ha sido "acusado de declarar falso todo documento que se opone a su tesis; pero el hecho es que no es él el único que impugna la autenticidad de tales documentos; antes o después de él la han impugnado otros historiadores que no comparten ni poco ni mucho su tesis".

En lo que más extremoso se muestra Ulloa y lo que con mayor frecuencia le hace trasponer la línea de lo justo y de lo prudente, es en rechazar sistemáticamente y de golpe los documentos genoveses, como otras tantas falsificaciones. Su actitud, en este punto, es indeclinable. Rarísima vez se le ocurre tratar de armonizar datos genoveses con los que ofrece la documentación española. Cristóforo Colombo de Génova es, en su dictamen, el polo opuesto del Cristóbal Colón descubridor de América, su antítesis irreconciliable. De vista pierde, en general, según ya advirtió Madariaga (cap. II) que ésta suya es "solución fácil pero inadmisible, no sólo porque una gran nación y una gran ciudad no falsifican, sino porque si estos documentos se hubiesen falsificado, concordarían con los hechos de la vida de Colón que ya se conocían al tiempo de la supuesta falsificación; por otra parte, la construcción genovesa, por muchas dificultades no explicadas que presente -y en efecto las presenta y graves-, coincide con demasiados datos de la vida de Colón para que esta coincidencia pueda explicarse como mero azar".

Cumple hacer constar que al lanzar el Sr. Ulloa el primer libro, en 1927, sobre la catalanidad de Colón, estuvieron muy lejos los eruditos catalanes de precipitarse a abrazarla con ciegos entusiasmos. "Con pocas excepciones -recuerda Soldevila (F.) en Historia de España , III-20-, todos observaron una actitud de interés, pero, al mismo tiempo, de prudencia o de reserva. El Sr. Ulloa, muy discretamente, hay que decirlo, se había lamentado de ello. F. Valls Taberner, en el prólogo que puso a las Noves proves de la catalanitat de Colom (-Nuevas pruebas de la catalanidad de Colón- pág. 13), no ocultó su opinión de que algunos 'razonamientos del Sr. Ulloa, en prueba de su opinión, no le parecía que pudiesen darle el refuerzo que él les atribuía'. Y el Sr. Ulloa tuvo, por su parte, la caballerosidad de publicar aquel prólogo. En lo que a mí concierne, divulgué y glosé en algunos artículos (en La Publicitat) las obras del historiador peruano, hice resaltar lo que me pareció en ellas más interesante, llegué a la conclusión de que era preciso tener en cuenta su tesis; pero me abstuve siempre de pronunciarme favorablemente. Véase cómo he tratado la cuestión en mi Historia de Catalunya , II, pág. 178-179.

En cuanto a la ciencia de Ulloa, tan discutida, diré lo que dije otras veces: que era uno de los historiadores que mejor conocía la bibliografía colombina, conocimiento servido por una memoria prodigiosa, dos condiciones que hacían de él un polemista temible. Tenía, sin embargo, un defecto, que era causa de la debilidad repentina de sus elucubraciones y razonamientos: la lógica con que enlazaba sus argumentos después de sostenerse implacable y de producir una brillante concatenación eficaz, fallaba de pronto y parecía ceder el lugar a la fantasía. Pero el hecho de que, a partir de este punto, sus conclusiones perdiesen valor, no quiere decir que no lo tuviesen las que había obtenido antes de llegar a dicho punto.

Esto explica el fenómeno de que incluso algunos de sus más encarnizados impugnadores, en un momento dado, puedan aducir su parecer y sus argumentos en apoyo de alguno de sus puntos de vista (véase, por ejemplo, Ballesteros en su Cristóbal Colón y el descubrimiento de América , en Historia de América , t. IV-242 y 243, en lo relativo al episodio de Colón al servicio de Renato de Anjou; y Salvador Madariaga, en Christopher Columbus , pág. 436 , núm. 5, donde escribe que "es un valioso investigador y sus puntos de vista sobre el origen catalán de Colón son, sin duda, importantes". Y esto explica que Salvador de Madariaga, combinando la tesis catalana con la genovesa haya creado un descubridor originario de Cataluña, nacido en el Genovesado. La tesis, que se combina además con el pretendido judaísmo racial de Colón, no deja de ser sugestiva".

La lógica inductiva moderna cuenta, entre otros, este principio fundamental: la verosimilitud de una hipótesis se determina por su fecundidad práctica, por el número de hallazgos o de hechos confirmados a que la referida hipótesis conduce al investigador que de ella se ha servido.

Fundándose en este principio, el autor de la tesis de Colom catalán , puede afirmar, sin sombra de vanidad, que ella ha dado ya resultados y que constituye una hipótesis manifiestamente superior, esto es, mucho más verosímil y aceptable que la tesis del Colombo genovés. Los pretensos Coloms gallegos, portugués o de Extremadura no merecen ser tomados en consideración.

Efectivamente: habiendo sido pública esta tesis, a comienzos de abril de 1927, por una conferencia dada en la Sociedad de los Americanistas, de París, he aquí que, en septiembre del mismo año, esto es, al fin de sólo cinco meses, la hipótesis de Colom catalán ha provocado ya el descubrimiento y la confirmación irrefutable y documentada de diversos hechos trascendentales que revolucionan profundamente toda la historia del descubrimiento de América.

No puedo negar que, entre estos hechos, los hay que modifican, hasta cierto punto, algunas de las conclusiones o de las deducciones secundarias a que yo había llegado. Pero, como dice el ilustre Ramón y Cajal, "las ideas propias han de hallar en nosotros, no un abogado, sino un censor".

Así, pues, yo critico mi hipótesis a la luz de los nuevos documentos y, después de haber modificado las referidas deducciones secundarias, conforme al criterio de la realidad, tengo la satisfacción de comprobar y de proclamar que la orientación general de mi tesis sale de esta contraprueba cien veces más sólida y resplandeciente. Estos hechos nuevos tienen tanta importancia y son, por otra parte, tan numerosos, que su examen pediría un libro especial.

Podemos agrupar en tres partes los hechos históricos puestos en claro por el fecundo brillo de la tesis del Colom catalán . El primer grupo se refiere a la filiación de los nombres patronímicos sucesivos dados al descubridor de América y, por consiguiente, se liga de forma directa a la patria de éste y muy probablemente a su genealogía. El segundo grupo, de gran trascendencia histórico-geográfica, se refiere a la génesis de la idea del descubrimiento. En fin, el tercer grupo se refiere a la gestión de la gesta colombina y a los pasos dados por el descubridor para encontrar los medios de realizar su proyecto.

La patria catalana de Colón está fundamentada por Ulloa en las siguientes deducciones:

1) En el hecho que el apellido dado al Descubridor, mientras vivió en España, fué el de Colom, con m final (de estampa gramaticalmente catalana).
2) Los catalanismos que se han observado en la Carta de Colom a Santángel.
3) La heráldica colombina.
4) La tradición existente entre los historiadores catalanes de los siglos XVII y XVIII, relativa a la influencia de los catalanes en el descubrimiento, y hasta el origen catalán de Colom que patrocina Serra y Postius, si bien lo da por nacido en Génova italiana (Serra y Postius, Pedro, nació en Barcelona a 8 de Mayo de 1671, y murió a 26 de Marzo de 1748. Noticias de su vida y escritos en Memorias de Escrit. cat ., de Félix Torres Amat).

La impugnación de la patria genovesa (o, como dice Ulloa, de la identificación del descubridor Cristóbal Colón,con el Cristóforo Colombo, cardador de lana de Génova) está basada por él, principalmente, en el dicho predescubrimiento, en el hecho de que Colón no sepa escribir el italiano-genovés, con todo y haber vivido en Génova, según los genovistas, unos 24 años, y haber convivido después, casi constantemente, con italianos; en afirmaciones de Colón que no concuerdan con los datos biográficos del lanero genovés, en deducciones hechas en el pleito del Mayorazgo y en las informaciones hechas entonces en Génova y en Madrid.

Explicaremos con detención la tesis de Ulloa sobre Colón y sus descubrimientos. El historiador peruano sostiene que Colón no fue el legendario Cristóforo Colombo genovés, hijo de un Doménico Colombo. Mucho menos gallego, ni corso, ni griego, etc. Para él la primera traza histórica que se halla de Colón es la de un corsario que aparece en la crónica de la época como pariente o relacionado del corsario intitulado almirante francés Guillaume Casenove-Coullon. Ese otro corsario era denominado Coullon el Joven, para distinguirlo de Guillermo. Tal Coullon el Joven ha sido confundido por otros con el griego Jorge Bissipat, pero es completamente distinto. Este corsario, Jean Coullon, Coullon-le-Jeune, según los cronistas franceses, no es para Ulloa sino un catalán, Juan Colom, cuyo nombre tradujeron al francés dichos cronistas. Para Ulloa, este Juan Colom era un rebelde catalán contra el Rey Juan II y entró al servicio del Rey Renato de Anjou, contrincante de Juan II durante la revolución catalana. Vencida ésta, Juan Colom siguió de corsario en el Mediterráneo, siempre a las órdenes de Renato y después de Luis XI, en compañía de otros corsarios catalanes o catalanizados, como los hermanos Gracián y Manaut (o Menorlo) Guerra o Aguirre.

En 1473 o 1474, Juan Colom se agregó a la flota corsaria de Casenove-Coullon y de ahí el distintivo de Coullon-le-Jeune. Esta flota, en agosto de 1476, atacó un convoy de naves precisamente genovesas, junto al Cabo San Vicente (Portugal). En el combate naufragó incendiado el barco de Juan Colom, quien se salvó a nado. Colom, poseído de un alto espíritu místico, renunció entonces a la vida de corsario y se lanzó a más grandiosas aventuras. Partió hasta Dinamarca, donde se unió a una expedición enviada a Groenlandia a principios de 1477. Ulloa cree que Colom se separó allí de los daneses, que regresaron a su patria, o bien que, si regresó con ellos, emprendió de nuevo el viaje solo a Groenlandia. De allí, afirma Ulloa, Juan Colom siguió al Labrador, Terranova y más al Sur. Es posible que tocase en las Bermudas. De todos modos, debió conocer a trechos las costas del hoy Canadá y de los Estados Unidos hasta Florida. Los arrecifes e islotes de esta zona le movieron a tomar dirección por el Norte de las Lucayas, donde una tempestad, tan frecuente en esta zona, debió de llevarlo sobre la costa septentrional de Santo Domingo hacia el puerto de Monte-Christi. Allí se vio obligado a desembarcar para aprovisionarse y reparar su nave.

Para Ulloa, Colom recogió entonces la noticia de la región aurífera de Cibao existente en dicha isla. Enseguida, entusiasmado con su hallazgo, que Ulloa llama el predescubrimiento, regresó a Europa, siguiendo en parte la corriente del Gulf Stream, y aportó en Canarias. Siguiendo la tesis de Ulloa, el antiguo corsario catalán resolvió entonces proponer el descubrimiento y la conquista en forma a algún potentado. Este no podía, por mil razones, encontrarlo en Portugal, sino en España o Francia. Para volver a estos países Colom adoptó el nombre de Xristo-Ferens, que, según Ulloa, sería una simbolización de Juan Bautista, verdadero nombre de Colom.

Cita Ulloa muchos cambios de este orden en la Edad Media. Para su apellido adoptó primero la forma Colomo. En Portugal se detuvo Colom un tiempo, buscando probablemente apoyos particulares para su empresa, y casó con una Muñiz Parestrello. El historiador peruano no cree que Colom solicitara ayuda del Rey portugués; no hallando lo necesario en Portugal, pasó a España con intención de seguir a Francia. Pero en España se dirigió precisamente al Duque de Medinaceli, magnate casado con la hija del Príncipe de Viana, antiguo jefe de la revolución catalana antes que Renato de Anjou. El duque reunía, además, la circunstancia de descender del Infante de la Cerda, a quien un siglo antes el Papa había otorgado la conquista de las Canarias, para cuyo efecto buscó la Cerda la protección de los reyes catalanes. Colom consideraba necesario tener las Canarias por base de su descubrimiento. Diversas circunstancias, entre otras, sin duda, la apropiación de las Canarias por los Reyes Católicos, movieron a Medinaceli a enviar hacia éstos a Colom, recomendándole al gran Cardenal Pedro González de Mendoza, tío carnal de Medinaceli. En la corte encontró el antiguo corsario el apoyo de los catalano-valencianos Coloma y Santángel y el de los aragoneses.

Fernando el Católico desconfió siempre del gran marino, sin duda porque sospechaba o suponía su verdadero origen. Por su parte, Colom, seguro de lo que ya había descubierto, se manifestó intransigente, irreductible, exigiendo el virreinato, el almirantazgo, una parte de las rentas y otras prerrogativas que hacían de él un verdadero soberano de las nuevas tierras. Todo fracasó y Colom, retirado de la Corte, se dirigió a Sevilla para seguir a Francia con su hijo Diego, cuando encontró en la Rábida a Fray Juan Pérez, antiguo confesor de Isabel. Este padre le inspiró confianza. Colom le reveló sólo a medias su secreto y regresó con el padre a la corte (Granada). El padre Pérez dijo a los Reyes lo que sólo él podía decir y todo se arregló con la intervención, además, de Coloma y Santángel.

Para Ulloa, Colom estaba inspirado de las ideas lulistas dominantes en Cataluña. Se había ilustrado, además, con la lectura de autores célebres en su época, como Marco Polo, Pierre d'Ailly, etc. Su temperamento de corsario y aventurero, refrenado por el naufragio en Portugal, lo llevó a Dinamarca y Groenlandia, sus ideas lulianas y lecturas geográficas lo empujaron más allá, a la par que su espíritu místico. El hallazgo de la región aurífera de Cibao en Santo Domingo, lo convenció de que había encontrado Cipango y le infundió su ciega fe y su intransigencia.

Según Ulloa, el padre y el hermano de Colom se llamaban Jaime, transformado en Diego. El nombre de Jamaica viene de Jaime. Puerto-Rico recibió del descubridor su propio nombre: Juan Bautista.
Colom exigió que las Capitulaciones fuesen no sólo con la Corona de Castilla, sino también con la de Aragón y Cataluña, y así lo sostuvo después su hijo Diego en el proceso contra el Fisco. Para Ulloa, la verdadera familia de Colom era una familia catalana que debió de reunir los apellidos Colom y Terroja, o bien Colom y Monrós, emparentados, probablemente, con los Sa-Costa, los Casanova y tal vez con los Coloma. Se ha comprobado ya la existencia en esa época en Cataluña de varios Jaime y Juan Colom, padre e hijo, y hasta con el segundo apellido de Monrós. "Podría, pues, procederse a identificarlos con el descubridor y su hermano Diego, con mayor derecho que lo han hecho diversos historiadores con los genoveses Cristoforo y Giacomo Colombo", escribe Ulloa. Éste, sin embargo, no quiere pronunciar la palabra definitiva de identificación mientras no se tenga un documento personal del corsario Juan Colom durante sus servicios a Renato de Anjou y a Luis XI. En cuanto a la tesis genovesa, Ulloa se declara rotundamente (contra ella), basándose:

a) En la falsedad comprobada ya del pretendido testamento de 1498, único fundamento que parecía serio en esa tesis;
b) en la desaparición del testamento auténtico de 1502;
c) en la falsedad de la supuesta carta a Nicolás Oderigo y al Banco de San Jorge;
d) en las alegaciones hechas por los mismos pretendientes italianos durante el pleito sobre el Mayorazgo de Colón en el siglo XVI, en cuyo pleito ni uno ni otro de los pretendientes era de Génova y uno trató de adjudicarse el nombre y el escudo de los Colom catalanes;
e) en la información hecha en Génova y presentada en ese pleito por el pretendiente italiano Baltasar Colombo, según la cual el descubridor del Nuevo Mundo no fue genovés;
f) en la actitud de los embajadores de Génova en Barcelona en mayo de 1493, cuando llegó allí Colón de vuelta de su viaje;
g) en el oficio de felicitación que en esa época dirigió la Señoría de Génova a los Reyes Católicos, donde no existe alusión alguna a ser Colón genovés;
h) en las infinitas contradicciones y notorias falsedades de Pedro de Angleria, el Obispo Giustianini, Oviedo y todos los primeros Cronistas, que atribuyen a Colón un origen genovés;
i) que todos los historiadores posteriores no han hecho sino repetir servilmente la versión de Angleria a título de que era cronista oficial, cuando éste era precisamente motivo para negarle fe;
j) en que existen otras numerosas falsificaciones, comprobadas en la supuesta documentación genovesa del origen de Colón. Callamos multitud de razones, que sería muy largo citar.

Ulloa sostiene después que el origen de la genovización de Colom (así como el de la castellanización de su apellido, que de Colom se tornó Colón), está en Fernando el Católico, quien aprovechó la circunstancia especial del misterio de que se envolvía el descubridor para negar a éste, primero, sus derechos y despojar a sus hijos, después, del fruto de los trabajos de su padre.

Para Ulloa, Fernando sobornó a Américo Vespucio y a Alonso de Ojeda, que habían sido amigos y servidores de Colom, especialmente Vespucio…


(continuará)

Enrique Bayerri y Bertomeu (Historiador)
Colón tal cual fue . Barcelona, 1960


Capítulo anterior Siguiente capítulo

Capítulos


¿Quién somos?

Colaboradores YoEscribo.com